jueves, 22 de noviembre de 2007

Noviembre 16






Mientras la mujer (creyendo saberlo todo) le decía: “viste, ahora recién te das cuenta que era un ser vivo, ahora recién te das cuenta del lo que significo abortarlo”, un amargo recuerdo vino a su memoria, y no puedo creer que después de todo pensara eso
de ella, no la conocía y creyó injusto que la juzgara mientras sentía aquel dolor, ella no sería capaz de hacerle daño a su hijo, como podían pensar eso… cuando hizo de todo para conservarlo, para salvarlo, para mantenerlo en su vientre. Quería conocerlo, abrazarlo, besarlo y compartir junto a el todo el amor que sentía por su pequeño hombrecito. No quiso seguir escuchando esas absurdas acusaciones y buscó una excusa para marcharse. Mientras caminaba de regreso revivió nuevamente aquel día:

Se despertó y dio un salto de la cama cuando sintió un dolor agudo en el vientre, corrió al baño mientras veía como su nueva ilusión se perdía en un charco de sangre… trató de mantener la calma mientras tomaba al que sería su hijo, muerto, entre las manos y lo limpiaba (y aunque parezca absurdo, lo acarició) para luego guardarlo en un frasco y salir desesperada al hospital. Se sentía desfallecer, y las lágrimas corrían a raudales por sus mejillas mientras daba a penas unos cuantos pasos por la calle. No sabía que pensar, no podía sobreponerse al dolor… Cuando llegó con el médico, ya no quedaba fuerza en su corazón… pidió ver al feto, y lo examinó mientras ella trataba de asimilar lo ocurrido, pero el sufrimiento fue más grande cuando la enfermera tomó a su hijo y lo lanzó al tarro de la basura frente a sus ojos… no podía creer que “ella” ya no estaba en su vientre, no podía creer que un ser humano fuera tan insensible, no podía creer que el corazón que hace unas horas latía a la par con el suyo, ahora estuviese dentro de un contenedor , junto con un montón de desperdicios. Aquel día se quedó en el hospital, hablo con EL y se despidió de su hijo que la miró y sonrió, sin entender lo que ocurría; le extendió sus manitos y la beso, con un beso de bebe, que logró (como siempre) darle un poco de alegría.
Esa noche no puedo dormir, no quería vivir… no quería existir.
“La naturaleza es sabia”, le habían dicho… cerró los ojos mientras lloraba y sentía que le dolía algo más que el cuerpo.



Tropezó con alguien que la sacó abruptamente de sus pensamientos. Conversó un instante pero no pudo seguir hablando de aquellas cosas que para ella habían perdido el sentido.
¿Donde estará ahora? Se preguntó, y un nudo se le formó en la garganta.
No entendía nada. “Ya te vas a olvidar”, le había dicho alguien… pero ella sabía que no lo haría, tal vez lo superaría, pero no olvidaría; y se dijo a si misma que no había peor forma de vivir, que matando un amor con el olvido.

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Cada persona es única, y los que tienen la dicha de ser padres,
comprenden que un hijo no se reemplaza con nada; nisiquiera con otro hijo.
Tal vez no tenía una forma “definida”, pero tenía un corazón, un corazón que latía, que le permitió existir, junto a mí, dentro de mí… un corazón que se siente en cada segundo que se proyecta ese mágico suspiro que es la vida. No pueden decir que te entienden si no lo han vivido, no pueden esperar que lo entiendas cuando tienes el dolor ahí, reciente.
No pueden saber lo que estás sintiendo, como te afecta; nadie está pidiendo consejo, porque esos son los que sobran, sobre todo de las bocas donde la experiencia falta; lo único que se pide es un abrazo y un te quiero.
Pero tal vez eso sea mucho.





En Un lugar mejor...
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"...Que haces de mì la mitad de una mujer
que duermes en la eternidad del sueño...

...Duerme acunado de estrellas y arcoiris
que la luna te sonrìa entre cantos de amor...

...Duèrmete siempre callado en mis ocasos
que aquì dentro del pecho te volverè a acunar
en un rìo de làgrimas ahogarè mis anhelos
y en cada verso te seguirè soñando...

...Niño mìo de soledades y tristezas
que vagas por mi ayer con tu inocencia
con tus ojos cerrados a la vida
con tu cuerpo desnudo a mis caricias..."
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(Mi Hombre, mi amor, mi hijo, mi Máximo Je T'aime)

jueves, 15 de noviembre de 2007

Noviembre


Aunque podía parecer incoherente para los demás, ella sentía que algo se le escapaba… algo así como un suspiro, sintió pena y dolor tanto físico como emocional… caminó despacio con algo mas que una vida rota en el vientre, no sabía si era bueno, o malo; no sabía porque se sentía así, porque cuando ya se había decidido a luchar, ocurría eso…
La vida no podía se tan cruel, no podía darle algo para luego quitárselo de esa forma. Pensó de pronto que era lo mejor, pero la mente no se pudo sobreponer a los sentimientos, esos sentimientos infantiles que aun prevalecían en el corazón. Apretó los ojos mientras miraba el pavimento y daba otro paso hacia adelante.
Respiró profundo y continuó caminando, mientras sentía que el dolor fatigaba algo más que su cuerpo.
Se sentó en una banca y esperó.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Una desición?


Regresaba a su casa, después de visitar al médico, llena de dudas y de algo parecido a la incertidumbre, a la nostalgia…
Se sentó en una banca, en “la placita” y un montón de recuerdos vinieron a su mente junto con esas lágrimas que siempre dejaba escapar cuando algo le dolía dentro del metafórico corazón. Tuvo una vista panorámica de todos los momentos vividos en aquel lugar y en tantos otros lugares que hicieron de su existencia algo más ameno.
Entonces se dio cuenta de que todo eso era sólo parte del pasado, un trozo de memoria, un instante de la vida que ya no regresaría, por mucho que lo anhelara. Que todo lo dicho hasta ese momento ya no significaba nada, estaba sola y no sabía que hacer. Pero no perdió la calma, contuvo el llanto y respiro hondo. No valía la pena llorar, aunque era difícil, pero a estas alturas hacerlo no arreglaba nada.
Y en un lapsus irónico camino hacia su casa, y le escribió un montón de cosas y algo así como una despedida, un adiós de forma sutil.
Fue en ese entonces que el llamo a su puerta, se miraron y fue como si no se conocieran… intercambiaron pocas palabras, nada en particular… el dio la media vuelta y se fue, mientras ella veía como su silueta se perdía al doblar la calle.
Sólo entonces unas lágrimas rebeldes escaparon de sus ojos…

las secó con sus manos y suspiró.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Te llamo...


Sonó el telefono... y era él nuevamente.
Pensó por un segundo no contestar, pero al final... el corazón dominó lo racional.
"por que no me has llamado?, a eso me refería la otra vez" dijo él. Ella con algo de incertidumbre respondio, y como siempre le dio un monton de explicaciones.

Y él volvió a decir: "Tu sabes que me gusta que me llames; como esta mi bebe? y tu como estás? como te sientes?" y con esas palabras aquel gusano que antes viviera en su estomago cobró algo de vida nuevamente.
"no quisiera volver a mencionar el tema, por el momento" dijo ella, y él con esa mezcla rara de emociones en su voz, dijo:"ok, nos vamos a olvidar un rato del asunto."
Entonces su rostro se iluminó, de verdad algo le importaba... y de verdad pensaba en eso.
Volvió a hablarle unas cuantas cosas con un tono que denotaba preocupacion, y aun algo de cariño... tal vez ternura...
"cuidate mucho" dijo él y la llamada terminó

Pensó...

Tal vez no todo era tan malo.