viernes, 9 de noviembre de 2007

Una desición?


Regresaba a su casa, después de visitar al médico, llena de dudas y de algo parecido a la incertidumbre, a la nostalgia…
Se sentó en una banca, en “la placita” y un montón de recuerdos vinieron a su mente junto con esas lágrimas que siempre dejaba escapar cuando algo le dolía dentro del metafórico corazón. Tuvo una vista panorámica de todos los momentos vividos en aquel lugar y en tantos otros lugares que hicieron de su existencia algo más ameno.
Entonces se dio cuenta de que todo eso era sólo parte del pasado, un trozo de memoria, un instante de la vida que ya no regresaría, por mucho que lo anhelara. Que todo lo dicho hasta ese momento ya no significaba nada, estaba sola y no sabía que hacer. Pero no perdió la calma, contuvo el llanto y respiro hondo. No valía la pena llorar, aunque era difícil, pero a estas alturas hacerlo no arreglaba nada.
Y en un lapsus irónico camino hacia su casa, y le escribió un montón de cosas y algo así como una despedida, un adiós de forma sutil.
Fue en ese entonces que el llamo a su puerta, se miraron y fue como si no se conocieran… intercambiaron pocas palabras, nada en particular… el dio la media vuelta y se fue, mientras ella veía como su silueta se perdía al doblar la calle.
Sólo entonces unas lágrimas rebeldes escaparon de sus ojos…

las secó con sus manos y suspiró.

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