domingo, 2 de septiembre de 2007

Soneto LXVI


No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiandote te ruego,
y la medida de mi amor viajero,
es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de Enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robandome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero,
y morire de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.



(El ultimo poema... )

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